Observo mi alrededor y la única que siempre esta es mi loca y desquiciada soledad. Este dolor que desangra lo poco que queda de mi corazón no lo deja latir, no me permite respirar... Más cierro mis ojos intentando no llorar más… Y tan solo...Tan solo ahogo mis sollozos para que en esta fría noche como nunca, lo único que escuche sea el silencio...
Ya no quiero llorar por la ausencia, por los recuerdos, por las promesas rotas, por las palabras desvanecidas en el aire, por la triste realidad. La ausencia del calor de tus brazos intensifican el frío que quema, que calla mis gritos de dolor y esos gritos callados explotan en mi interior, sintiéndonos como diminutos fragmentos de hermosos cristales llenos veneno fulminante. Ya no quiero llorar más, no en la agonía de mi efímera vida.


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