Voy llenando de suspiros y notas las locuras de esta vida.

Una tarde de Noviembre llovía a cantaros
y empezó a formarse en mi ventana un garabato.
Con él pinté por vez primera
 mis sentimientos en versos de colores. 
Con él descubrí un camino y un andar
 que me condujo al océano de mi ser: 
Alegrías y tristezas, sueños y desvelos, 
ausencias y silencios, amor, viento, cielo y mar.
Así, sembrando garabatos en el tiempo, 
revuelvo los mares y agito los ríos 
con torrentes de ternura contagiosa.
Y me imagino por un momento que con música celeste
voy llenando de suspiros y notas las locuras de esta vida. 
Entre pensamientos distraigo la mirada,
 esperando por un día transparente 
y guardo tras estos garabatos
 el reflejo de una lágrima que siente.

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