Buscaba algo nuevo, algo puro.

Cada mañana se despertó sintiéndose un poco más ligera, como si sus pensamientos eran libres de lo mundano y serio. Cuando abrió sus pestañas, su primer instinto antes de estirarse era sentir el aliento de la cascada de sol sobre su figura siempre en continua transformación. Desde su primer encuentro lo que había sentido era algo nuevo, algo reconfortante. Hubo muchas noches en las que apenas tocó, sus susurro. La única caricia que sentía era imaginaria y sin embargo en el momento en que cerró los pesados ​​párpados estaba segura de lo que podía sentir sus dedos sobre su carne. Había algo único en él, en su presencia y aunque ella no entendía lo qué pasaba, disfrutaba aquel cambio. Le recordó que ella estaba exactamente donde quería estar. Buscaba algo nuevo, algo puro.

Cada mañana se despertó sintiéndose un poco más ligera, como si sus pensamientos eran libres de lo mundano y serio. Cuando abrió sus pestañas, su primer instinto antes de estirarse era sentir el aliento de la cascada de sol sobre su figura siempre en continua transformación. Desde su primer encuentro lo que había sentido era algo nuevo, algo reconfortante. Hubo muchas noches en las que apenas tocó, sus susurro. La única caricia que sentía era imaginaria y sin embargo en el momento en que cerró los pesados ​​párpados estaba segura de lo que podía sentir sus dedos sobre su carne. Había algo único en él, en su presencia y aunque ella no entendía lo qué pasaba, disfrutaba aquel cambio. Le recordó que ella estaba exactamente donde quería estar. Buscaba algo nuevo, algo puro.

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