Tirar lo que duele.


Borrar los recuerdos, tirar lo que duele, abandonar lo que nos enferma,
 olvidar todo aquello que sentimos que un día nos hundió.
 Siempre esperar lo mejor, prepararse para lo peor y aceptar lo que venga.
 Correr el riesgo, no siempre darnos por vencidos y aprender
 a valorar los que nos aman, éstos merecen su respeto. 
En cuanto al resto, bueno, nadie más lo necesitaba para ser feliz.

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