Puedo sentir el aire dándome besos en mi cara.


Salgo del cuarto y voy a la calle. Hace un frío hiriente, el viento corta mi piel con leves caricias, pero esa sensación me encanta, es otra prueba de que estoy viva porque puedo sentir el aire dándome besos, los leves cortes que me dejan son motivo de felicidad. Me encuentro con mis amigos, las mismas caras. Esos rostros que no dicen nunca nada y hablan de todo por los codos. Intereses callados que se muestran en cada acto, las mismas conversaciones de siempre, el mismo tema sonando...me cansa, me aburre, pero ahí sigo, esbozando mi sonrisa torcida y deseando que acabe la noche. Vuelvo a casa y antes de meterse en la cama. Vacía la cama, me acaricio las heridas. Sonrío pues, de nuevo, me siente viva. Todo lo demás, la gente, los amigos, los paisajes, la música...me resulta indiferente, me hacen sentir lo de siempre: vacío.

Salgo del cuarto y voy a la calle. Hace un frío hiriente, el viento corta mi piel con leves caricias, pero esa sensación me encanta, es otra prueba de que estoy viva porque puedo sentir el aire dándome besos, los leves cortes que me dejan son motivo de felicidad. Me encuentro con mis amigos, las mismas caras. Esos rostros que no dicen nunca nada y hablan de todo por los codos. Intereses callados que se muestran en cada acto, las mismas conversaciones de siempre, el mismo tema sonando...me cansa, me aburre, pero ahí sigo, esbozando mi sonrisa torcida y deseando que acabe la noche. Vuelvo a casa y antes de meterse en la cama. Vacía la cama, me acaricio las heridas. Sonrío pues, de nuevo, me siente viva. Todo lo demás, la gente, los amigos, los paisajes, la música...me resulta indiferente, me hacen sentir lo de siempre: vacío.

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