Sumar cicatrices a base de repetir errores, será experiencia, pero no es bueno.


Solo quería volar, como los pájaros, por el cielo
y en vez de eso, cada vez que movía las alas, 
que alzaba un poco el vuelo, 
me estrellaba bruscamente contra distintos muros. 
Tengo debilidad por ellos.

Pero no quiero ningún muro más.
 Después de toparme con tantos, al hacer recuento,
 te ves con más heridas de la cuenta. 
Y sumar cicatrices a base de repetir errores,
 será experiencia, pero no es bueno.
Poco a poco se te cortan más las alas.
Y yo solo quería volar.


Y digo quería porque ahora, de querer, no puedo.
 De tantas luchas imposibles, de tanto defender lo indefendible,
 me quedé sin razón, sin argumentos. Y ahora no puedo volar.

Cada vez que me veo más cerca de ti, me alejo.
 Unas veces pienso que es puro instinto, otras sé que es solo miedo.
Miedo porque no me apetecen más descosidos, más agujas, más heridas.
Miedo porque no quiero más palabras, ni explicaciones (ni darlas, ni que me las den).

Miedo porque cuanto más necesitas a alguien, 
más cuenta te das de que no esta, y estás sola.
Miedo de lamer heridas ajenas y olvidarme de las mías.
Miedo de despertarme mañanas sin una pizca de miedo.
 Sin sentir nada. Siendo solo vacío y disfrutando con ello.
Y así seguiría mil veces más.

En realidad al final de melancolías, de reflexiones idiotas
 y de pensar en los sueños que nunca tuve, 
lo único que me sale es un Te Quiero.

Lo peor es hacer daño con ello.
Y bueno no poder volar para verlo lejos.

Solo quería volar, como los pájaros, por el cielo.
Solo quería ser libre, sin pensamientos.
Y algunas noches solo quería no ser. 

Inspiración en cero.
Punto muerto.

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